El lugar donde los libros enseñan las historias que llevan entre sus líneas

Goodbye, Columbus

Cualquier historia, hasta la más insulsa, puede llegar a ser interesante. No importan los personajes, el lugar o la ambientación, al final tiene el poder de tener un sentido. Y luego está ese algo que cambia toda la percepción de una trama. En este caso es la religión judía en América en “Goodbye, Columbus” de Philip Roth.

Sinopsis

“Goodbye, Columbus” es la historia de Neil Klugman y la hermosa y espiritual Brenda Patimkin. Él es del Newark pobre, ella es del suburbio high class de Short Hills. Su encuentro en unas vacaciones de verano y su affaire posterior nos hablan de las clases sociales, la sospecha y el amor.

Acompañan a esta novela breve cinco relatos que iluminan los conflictos internos entre padres e hijos, amigos y vecinos, en la diáspora de los judíos americanos.

Opinión

Dentro de las distintas comunidades que forman parte del gran pueblo americano, o así se llaman ellos, hay uno que no es tan pequeño como se piensa, que sigue teniendo poder a pesar de la discriminación que ha vivido y del que sus vecinos no saben nada: la comunidad judía. Y no podía ser otra persona que un propio judío el que hablase de su vida, de lo bueno y de lo malo, pero sobre todo de la segunda parte, y ese es Philip Roth, recientemente fallecido este 22 de mayo de 2018, y “Goodbye, Columbus” es su primer libro.

Para conocer y querer el grupo al que perteneces, primero es necesario identificar sus rarezas, fracasos y fallos en general, y el llamado “azote de América” lo hizo con los judíos.

El libro está formado por cinco relatos, que en realidad es una novela corta y otros cuatro cuentos. El primero de ellos es el que da nombre a la obra completa y cuenta la historia del narrador, Neil Klugman, y de Brenda Patimkin, una pareja que tiene más diferencias que cosas en común. Mientras Neil pertenece a una familia de estatus normal, con una economía que no mejora con el tiempo, trabaja y no tiene aspiraciones, Brenda es una chica mimada que vive con todo tipo de lujos que mira sólo por sus caprichos. Pero la religión también influye. Neil es judío ortodoxo y Brenda viene de una tradición judía muy afianzada y estricta. El enfrentamiento entre tantas diferencias marcarán su relación de principio a fin.

“La conversión de los judíos” es el segundo relato, quizás es el más polémico de todos por su perspectiva tan punzante. Un niño, dentro de su inocencia, intenta entender la religión judía, pero inevitablemente le surgen dudas que quiere resolver en contra de su profesor. Se podría utilizar contra todas las religiones, aunque en este caso se mantiene cercano al resto de historias que componen el libro.

El tercer relato es “El defensor de la fe”, donde el sargento Nathan Marx se ve contra las cuerdas cuando un soldado comienza en su destacamento e intenta ganar privilegios por compartir religión. Un hombre se sirve de su condición religiosa para hacer lo que le viene en gana, se trata de una denuncia directa del autor.

“Epstein” aparece en cuarto lugar y con mucho humor cuenta las vicisitudes por las que tiene que pasar un hombre mayor por haber tenido una aventura. Después de las críticas anteriores, esta historia es como un soplo de aire fresco en comparación.

Y por último se encuentra “Eli, el fanático”, el relato que denuncia la falta de comprensión entre las distintas ramas de la misma religión, en este caso en contra de una escuela del judaísmo ortodoxo.

Con los años y los libros publicados, Philip Roth ha mutado sus temas principales y ha cambiado su diana, pero siempre ha mantenido su lenguaje de denuncia y es algo que se agradece. No todo tiene que ser perfecto y es notable que un judío critique las actitudes que ve dentro de su propia religión. Los relatos se suceden unos a los otros y vuelan, se leen de un plumazo y dejan un regusto amargo que paladear y pensar sobre él, sobre lo que se ha leído y sobre lo que se puede pensar desde fuera (o desde dentro, muchos judíos han leído su obra y no todos estaban contentos con lo que tenían delante)

“Goodbye, Columbus” es un libro muy necesario para conocer la otra cara de los judíos, sus puntos débiles y también para darnos cuenta de que todo es criticable, incluso si lo defiendes

¿Cuánto hay que remontarse en el tiempo para descubrir el origen de un problema?

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